Cuando los dioses hicieron los cielos, se acordaron de la humildad,
los humanos desde entonces, están buscándola sin lograrla,
sabemos que es difícil tenerla, y mucho más difícil demostrarla,
las cosas en la vida, se consiguen con prudencia y buena voluntad.
Hay que tener el coraje necesario para admitir alma dentro,
lo que nos diga la conciencia, es la virtud más elevada,
no se ve en los actos caritativos, sino se ve en la mirada,
la verdadera humildad, no está en los extremos, sino en el centro.
La han subido a un pedestal, como si fuese lo más grandioso,
démonos cuenta de que ser humilde, no es ser de la bajeza,
también con la pobreza se hace un mundo feo y engorroso.
Hemos sido grandes actores, de querer tener muchas riquezas,
saber hacer las cosas sin herir, es de lo más hermoso,
que se lo digan a los ricos, cuando no conocen la pobreza.
Manuel López Sánchez





