en el juego sales cuando te toca, y te comen cuando menos te lo esperas, así es la vida mundana, esa vida que a veces dura poco (comer ficha) y otras tocamos la miel con los labios con ilusión vana disponemos de los dados (intuición) y disponemos de unas reglas (vidas) para llegar a la iluminación.
En cada movimiento (conciencia) buscamos la mejor jugada, pero un puente entorpece el viaje. Nos sentimos seguros (juventud) hasta que asoma la sombra de la muerte dándonos el brebaje. Cuando morimos vamos al mismo sitio donde empezamos...con nuevo cuerpo y fichaje.
Es un ciclo de maduración y crecimiento, en el que debemos jugar con valor, entrega y coraje.
En el camino de vuelta a casa (el final del juego) sabremos de cuantas vidas (comidas) hemos tenido, pero también sabemos que cuando salimos al tablero (ego) solo nos importa ganar la partida. Comer fichas es lo que importa, aunque no veamos el marco completo y no viendo el contenido.
Las buenas acciones hacen buenas manos que tiran bien los dados, de la conciencia nace la vida, las malas acciones crean karmas que siempre arrastraremos, aunque no lo hallamos querido. Amigo mío, cuando juegues al parchís acuérdate (estado de ser) que la partida no está aún perdida.
Manuel López Sánchez

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