
Si tuvieramos que hablar de sabiduría, hablaríamos de la verdadera enseñanza, el que sabe es el que menos habla, al que no habla de mas, le llamamos sabio, la enseñanza no se aprende en las escuelas, se aprende con la vida de diario, pero no te equivoques, el sabio no quiere ningún halago ni alabanza.
El conocimiento no lo es todo, lo verdaderamente importante es querer aprender, si tuviéramos dos dedos de frente, haríamos caso siempre a nuestro corazón, pero como no sabemos hacerlo, creemos que la mente siempre tiene la razón, aprender de todo y de todos, sin verguenza ni engaños, eso es saber entender.
Los antiguos maestros ignorantes nos decían que la letra con sangre entra, los libros se nos pueden olvidar, pero lo que no se olvida es la experiencia, el hacer las cosas con conciencia, es como el amor, que poco a poco penetra.
Nos creemos que los libros y universidades nos van a llenar de sapiencia, tampoco se consigue, con un rosario en la mano, meditando y cantando un mantra. Se consigue siendo auténtico, como se tiene que ser, y con mucha paciencia.
Manuel López Sánchez






















