
El alma sabe, lo que la mente no puede comprender,
y en ese trasiego, se complica nuestra propia vida,
pero la vida es como es, y la damos por perdida,
nuestros ancestros dicen, que solo es, saber entender.
La mente parlotea mucho, pero no quiere aprender,
lo que el alma es, y sabe de antemano que esta perdida,
el orgullo y los grandes juicios le matan la partida,
del querer ser la dueña, siempre la hace perder.
El pobre cuerpo, obedece a los amos sin rechistar,
aunque por lógica, no le guste ser un ignorante,
no le queda mas remedio que aceptar.
El alma que todo lo sabe y es apremiante,
hace callar a los siervos, sin retar,
solo el espíritu, le apremia en un instante.
Manuel López Sánchez
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