“Tú mismo eres tu último Maestro. Tu Maestro exterior no es más que una señal indicadora. Sólo el Maestro interior seguirá contigo todo el camino" Nisargadatta

jueves, 22 de mayo de 2008

Poema a Chuang Tse - Poema a Egipto


La mariposa de Chuang Tse, sigue revoloteando en su largo sueño,
tenemos que aprender muchas cosas de ti, gran maestro taoísta,
nos hiciste ver las cosas de la vida, de una manera optimista,
no intentes coger la mariposa, sabes bien que no tiene dueño.

Perteneces a la trimurti, de las tierras del este, donde esta la China,
te llamaban el hombre vulgar, corriente, el que no tiene nombre,
y vivías sin hogar sin rumbo fijo, como si fueras un pobre,
pero sigues pensando en la mariposa de tu sueño, mientras caminas.

Viajaras siempre andando, con el atillo al hombro y las sandalias,
la gente te intentará buscar, pero no podrán jamás encontrarte,
eres como las flores raras, como una mezcla de azucenas y dalias.

Para encontrar a Chuang Tse, lo que hace falta es arte,
cuando te fuiste, tus discípulos no pudieron hacerte compañía.
El Tao es así, se expande del cielo a la tierra y luego comparte.

Manuel López Sánchez


Más allá de la imaginación humana, se encuentra Egipto, el desierto de los pensamientos,
esos locos que nos enseñaron a expandir la mente, hasta convertirla en la mejor oración,
esos beduinos que su desierto les hizo ser dioses, aparentemente sin ninguna explicación,
sus secretos están aún sin resolver, su inteligencia no se puede descifrar ni en estos momentos.

Tierra de dioses y faraones que nos dísteis la oportunidad de elevar la conciencia universal, medicina, matemáticas, política y justicia las supisteis guardar en vuestros sutiles jerogríficos.
El Nilo os dio el calor y cobijo, y vosotros pusisteis lo demás a base de trabajo del cuerpo físico, habéis soportado guerras por vuestra sabiduría, no podemos olvidar vuestro legado maternal.

Esclavos fuisteis de la madre tierra, a la que supisteis apreciar y reverenciarla como un hermano. Habeis dejado huella en la historia, sin que ello os haya nublado la mente, a eso se llama humildad. Paraíso de los peregrinos, tierra de labor y sudores, extendisteis la mano a cualquier ser humano.

Mezcla de gentes que guiados por el universo, supisteis convivir gracias a vuestra divinidad. Altas pirámides, atardeceres rojos en el delta, supisteis aguantar la invasión del pueblo romano, envidia de los pueblos ignorantes, os damos las gracias por haber dejado huella en la humanidad.

Manuel López Sánchez

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