“Tú mismo eres tu último Maestro. Tu Maestro exterior no es más que una señal indicadora. Sólo el Maestro interior seguirá contigo todo el camino" Nisargadatta

lunes, 22 de septiembre de 2008

Poema a la reencarnación II

El juego de los Parchis lo inventaron los hindúes, que es un calco directo de la reencarnación,
en el juego sales cuando te toca, y te comen cuando menos te lo esperas, así es la vida mundana, esa vida que a veces dura poco (comer ficha) y otras tocamos la miel con los labios con ilusión vana disponemos de los dados (intuición) y disponemos de unas reglas (vidas) para llegar a la iluminación.

En cada movimiento (conciencia) buscamos la mejor jugada, pero un puente entorpece el viaje. Nos sentimos seguros (juventud) hasta que asoma la sombra de la muerte dándonos el brebaje. Cuando morimos vamos al mismo sitio donde empezamos...con nuevo cuerpo y fichaje.

Es un ciclo de maduración y crecimiento, en el que debemos jugar con valor, entrega y coraje.
En el camino de vuelta a casa (el final del juego) sabremos de cuantas vidas (comidas) hemos tenido, pero también sabemos que cuando salimos al tablero (ego) solo nos importa ganar la partida. Comer fichas es lo que importa, aunque no veamos el marco completo y no viendo el contenido.

Las buenas acciones hacen buenas manos que tiran bien los dados, de la conciencia nace la vida, las malas acciones crean karmas que siempre arrastraremos, aunque no lo hallamos querido. Amigo mío, cuando juegues al parchís acuérdate (estado de ser) que la partida no está aún perdida.


Manuel López Sánchez

Poema a la reencarnación

Nuestra alma empezó con el comienzo del Big bang y acabará cuando lleguemos a casa,
nuestra vida es como el metropolitano de Madrid, con varias líneas y múltiples paradas,
primero escogemos la primera estación y desde ahí empezamos el trayecto sin ninguna mirada
y en el transcurso del viaje (nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte) pintarrajeamos en la tabla rasa.

Pasan estaciones (vidas) y llegamos a un trasbordo, el alma desea corregir algunas imperfecciones, cogemos otra línea para seguir hasta el final (llegar a casa) creyendo que así atajaremos en el camino, pero las siguientes paradas (reencarnaciones o karma) nos damos cuenta de que creamos nuestro destino y de que las estaciones son similares, pero nuestro ego nos dice: esto es cosa de las religiones.

La rueda de la vida, es como el circular de Madrid, que empieza y acaba en el mismo lugar,
pasas estación (vida) tras estación (vida) y nos cuesta aprender que tenemos que salir del atolladero. La conciencia se queja que el tren va rápido y el alma anhela un trasbordo donde poder vagar.

En la línea que decidamos coger (libre albedrío) esta la Luz que no se puede meter en el albero, pero podemos recibirla con la mente abierta, porque en el juego de la vida no cabe el rogar. Amigo mío, no te preocupes por la muerte, que nacerás mas veces aunque sea como barbero.


Manuel López Sánchez

sábado, 6 de septiembre de 2008

Poema al escuchar - Buda


Desde que el ser humano anda por estos parajes, intenta coger las estrellas sin saber escuchar. Sabemos poco del alma y mucho sobre ilusiones y deseos, nos perdemos en el mundo del apego. Estamos de paso y nos aferramos al pasado como un niño al pecho por escuchar a nuestro ego. El segundo principio de la sabiduría es escuchar, ábrete al universo para fluir, en vez de luchar.

Desde que el hombre se asentó como sociedad, solo unos pocos valientes han sabido entender, supieron escuchar con los sentidos al TODO, ese misterio hermético que nos habla contínuamente. Oímos, pero no entendemos por falta de coraje, estamos en un juego donde el ama es la mente, desde que el hombre escuchó su propia verdad anda escondido en su mente por no comprender.

La balanza tiene dos platos, en uno está lo que queremos oír y en el otro desechamos la verdad. Saber escuchar es aceptar la totalidad es sus múltiples formas, no seamos ciegos, teniendo ojos. La felicidad es un estado que consiste en escuchar, solo sintiendo el corazón hallarás la bondad.

Escucha el sonido del silencio, entra en tu ser infinito y en meditación y no la mires de reojo, si no sabes, aprendes, pero no te engañes a ti mismo diciendo que sabes lo que es la humildad. Se valiente al escuchar y no te conformes como las abejas que se refugian en los profundos tojos.

Manuel López Sánchez


La paciencia es un subproducto de la felicidad interior.
Osho


Buda


Si las estrellas sintieran, se regocijarían con la presencia de Buda,
fuiste el gran mago del silencio y la sublime conciencia,
dejaste tierras y palacios, para vivir una vida de penitencia,
lo hiciste para buscar el ser, no tenemos la menor duda.

Sentado bajo el árbol bodhi, te llegaste a encontrar,
fuiste lo bastante perseverante, para apagar la vela,
todo ese esfuerzo a la larga SI, si mereció la pena,
buscaste por todos los rincones, pero supiste entrar.

Te estamos infinitamene agradecidos, por tu gran compasión,
el vacío nos lo dejaste como ejemplo a seguir,
quienes te aman de verdad, te llevan en el corazón.

Fuiste uno de los más grandes, pero tuviste que partir,
el mundo te sigue añorando, con pena y adoración,
te damos las gracias por todo y haz el favor de venir.

Manuel López Sánchez


jueves, 4 de septiembre de 2008

Poema al silencio


Cuando el silencio está presente, escucha la melodía que entona tu corazón con el creador, cuando los amantes están vacíos, la gracia desciende sobre ellos vibrando al son del amor,
cuando las palabras no se entienden, está el lenguaje del alma que canta como un ruiseñor, cuando el silencio se convierte en presencia, solo nos queda recibirlo con gracia y ardor.

Cuando no hay más palabras que decir, se abre el misterio más grande que se pueda sentir, el misterio es el viajero que viaja sin equipaje, el viajero que un día viaja como el ave en libertad, calla....no digas nada...siente tu SER, como el perro conoce al amo y al amigo la amistad,
el color del cielo es azul, el del silencio, la calma que emana del espíritu, ya que no se puede mentir.

Cuando la Madre Gaia te brinde sus maravillas, siente ese fuego frío y azul que emana de la nada, esa NADA que es la hermana del silencio, ese silencio que anda buscando medio loca la sociedad, como el río que desciende sin miedo, así el viajero que quiere contemplar la luz en esta balada.

Silencio, uno de los cinco pilares de la sabiduría ancestral, que es el comienzo de decir la verdad, no vivimos en el país de las maravillas, ni somos la guapa Alicia, somos seres sin cuentos de hadas, somos lo que somos porque queremos estar así, hace falta mas presencia para llamarnos humanidad.

Manuel López Sánchez